12 mayo 2006

Un libro que aproxima al verdadero Juárez

Catón es el pseudónimo del popular columnísta cuyos editoriales se publican en toda la república,donde despliega un sentido del humor chispeante y un agudo espíritu critico de nuestra sociedad, él ha hecho de su columna una verdadera revista donde se abordan sin solemnidades todos los capítulos de nuestra vida política.
Catón también es uno de los pocos conferencistas exitosos en México, exceptuando a los que se dedican a hablar sobre los ovnis. En sus confrerencias suele presentar y discutir los episodios nacionales y por ello se ha vsito obligado a escribir y publicar el ¨Juárez, la roca y el ensueño¨ donde aborda los complicados asuntos decimonónicos en que participaron Juárez, Maximiliano, Poinsett, Lucas Alamán, entre otros y que sin embargo, por necesidades de salud pública debemos de esclarecer.
En este blog reproduzco sin mayor comentario el artículo de Catón, donde explica algunas de las razones de este libro, que por cierto ya debe estar en las librerías y que desde ahí debe emigrar a nuestras bibliotecas personales, como un referente importante para juzgar y comprender una época terrible para México, que mutiló nuestro territorio a manos de un pequeño país que se engrandeció con nuestra humillación, y que seguimos sin estudiar y sin entender.

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

"Si Juárez no hubiera muerto..."

CATÓN
"Si Juárez no hubiera muerto...", dice la letra del conocidísimo danzón. Y la voz de la Historia añade: si Juárez no hubiera muerto todavía sería Presidente de la República. En efecto, don Benito se aferró tanto al poder que nada más la muerte pudo apartarlo de él. Para vencer a sus adversarios, el Benemérito contó siempre con la interesada ayuda de los Estados Unidos. De no ser por el apoyo que de los yanquis recibió no habría triunfado sobre los conservadores, ni sería hoy la mítica figura que es. Con tal de ganarse la buena voluntad del país del Norte no vaciló don Benito en comprometer la integridad de nuestro territorio, y aun la soberanía nacional. Para satisfacer el interés de los Estados Unidos -"América para los americanos", es decir para los norteamericanos- Juárez hizo matar a aquel infortunado soñador que fue Maximiliano, y no tuvo clemencia para él. A Juárez debe atribuirse en buena parte la creación del sistema político mexicano -el mismo que culminó en las siete décadas de dominación del PRI-, con el establecimiento de prácticas tales como la compra de votos, el fraude electoral y la violación flagrante de la ley con tal de mantenerse en el poder. Don Benito es, sin duda, el político más político que ha habido en este país, comparable quizá solamente a Obregón. Junto a sus yerros y sus culpas, sin embargo, Juárez tuvo aciertos luminosos. Entendió las necesidades de su tiempo; supo ir con la corriente de la Historia, y se rodeó de hombres capaces. Defendió empecinadamente la República; mantuvo con firmeza el principio de separación entre la Iglesia y el Estado -no fue antirreligioso, sino anticlerical, que son dos cosas bien distintas-; y puso a México en el camino de la modernidad al combatir los antiguos privilegios. El conocimiento de Juárez y su época nos da una convicción: nuestra historia no es de héroes y villanos, sino de hombres de carne y hueso y sangre, capaces de grandeza y mezquindad. No es esa historia una especie de películas de vaqueros donde los buenos son absolutamente buenos y los villanos son malvados sin posible redención: es una historia de mexicanos que amaron -todos- a su Patria a su manera, y que tuvieron errores y aciertos por igual. Esa historia, "La otra historia de México", es la que narro en mi nuevo libro, un libro por completo diferente a todos los que hasta ahora he publicado. Ese libro se llama: "El otro Juárez. La roca y el ensueño". Relata el drama que se produjo con el encuentro de dos vidas, la de Juárez y la de Maximiliano, drama que terminó en tragedia. Recojo en ese libro las versiones que la historia oficial no recogió. Esa historia oficialesca y burocrática, tan llena de ocultaciones y mentiras, es la historia de bronce o mármol que ha perpetuado las pugnas en que los mexicanos hemos estado divididos. En cambio yo propongo en mi relato que aprendamos a amar a México en la verdad; que clausuremos ese absurdo "basurero de la Historia" al que con injusticia han sido condenados muchos buenos mexicanos; que lleguemos a una conciliación en la cual admirar la grandeza de Cortés no implique hacer injuria a Cuauhtémoc, o reconocer el bien que hizo Porfirio Díaz no sea agraviar a don Francisco I. Madero. En los próximos días saldrá mi libro: "El otro Juárez. La roca y el ensueño", bajo el signo de Diana, la prestigiosa casa editorial. Es un libro escrito con amor y con pasión, y es por tanto un libro apasionado y amoroso. Mis editores lo calificaron de "sorprendente". Cumplo así un compromiso con mis cuatro lectores, quienes al final de mis conferencias se acercaban siempre a preguntarme si "La otra historia de México" saldría alguna vez en forma de libro. Ahora tendrán en sus manos ese relato -diferente relato- de uno de los períodos más intensos de la vida mexicana. Con él aspiro a que, por encima de toda diferencia, nos unamos en el común amor a nuestra Patria...
FIN.

07 mayo 2006

EL 5 DE MAYO

Estados Unidos celebra el 5 de mayo con tanta emoción, que parece un dia de fiesta patria norteamericana y no mexicana, en ese dia los presidentes celebran una cena en que invitan a lideres de la comunidad méxico-americana y los consules y el embajador de México acuden a actos organizados en ciudades como Los Angeles, Nueva York, Chicago, San Antonio donde se desborada el patriotismo mexicano con toda la algarabia de los políticos norteamericanos celebrando y reforzando nuestra actual relaciónbinacional y presagiando mejores momentos para el futuro.
La creciente presencia de México en Estados Unidos debido al aumento de la población mexicana, garantiza que la fiesta del 5 de mayo tenga nuevos y mayores motivos de celebración, que hacen en gran medida innecesario recordar las causas por las cuales celebra Estados Unidos, desde el siglo XIX, esta fecha, casualmente en el mismo siglo en que México perdió más de la mitad de sus territorios a manos de su vecino.
La razón de tanta simpatía norteamericana por el 5 de mayo radica en que para ellos esta fecha conmemora el cénit de su influencia sobre México, ya que a la par, celebramos el 5 de mayo como una victoria sobre Francia, un país europeo y por lo tanto excluido de nuestro continente por la doctrina Monroe ¨América para los americanos¨
En 1862, recien México había perdido Tejas (Texas), California, Colorado, Nuevo México, Arizona, Nevada mediante la firma del tratado Guadalupe Hidalgo que estableció los limites al gusto de Estados Unidos, pero el apetito no se había saciado y todavía esperaba nuevas adquisiciones ahora sobre los territorios despoblados de la penísula de Baja California, parte de Sonora y el Istmo de Tehuantepec, comprometidos todos estos por el Tratado Mac Lane-Ocampo.
Francia vio en los grupos opuestos a Estados Unidos, la oportundid de asumir un papel de liderazgo en nuestro continente y de manera eventual apoyar a los mexicanos que aún pretendían enfrentar a Estados Unidos cuando el tratado Mac Lane Ocampo se ratificara en Washington, quería ser lider en el continente americano donde más de la mitad del mismo estaba formado por paises latinos, Francia se veía como continuadora del liderazgo que antes tuvo España desde el norte hasta la Tierra del Fuego y desde el Oceáno Pacífico, esto desagradaba profundamente a Estados Unidos quien después de dejar atrás su propia guerra de secesión, inventó e impuso por la fuerza de su poderío a la doctrina Monroe y exigió a Napoleón Bonaparte que abandonara México, cosa que hizo dejando a Maximiliano y a los conservadores a merced del poderío norteamericano y de sus aliados en México.
Con el ascenso de gobierno entregados totalmente al gobierno norteamericano, Washington cambió su actitud belicista hacia México e inició un proceso de control diplomático, económico y político sobre nuestro país, que sólo conoce unos pocos momentos de independencia frente a Estados Unidos y que se pueden precisar como los meses en que se instauró el gobierno de Ituribide, los años de 1862 hasta marzo de 1867 en que se Napoleón III se retiró de México, dos años del gobierno de Madero que culminaron con la decena trágica auspiciada por la embajada norteamericana, tres años de Obregón hasta que este firmó los tratados de Bucareli y el voto de México contra la intervención norteamericana en Irak, dado en el 2003.
En realidad, inicialmente Estados Unidos celebraba el cinco de mayo como su propio éxito frente a nosotros, ahora la comunidad mexicana celebra en Estados Unidos su existencia y singularidad mediante la victoria de una única batalla ganada contra los franceses a lo largo de cinco años.